Sin categoría

Día 29 #YoMeQuedoEnCasa

11 de Abril 2020

9.07 am, ese silencio que activa dos sentidos encontrados entre ellos, paz e intraquilidad, dichoso el mundo…

Caliento la leche y voy al baño, sola… Lavo la cara y recojo el pelo. Moviendo a Marita miro el movil, solo la cantidad de whatsapps, me echa para atrás, lo vuelvo a cerrar. Me siento en el taburete y pienso, hoy es el cumple de Tomás, el regalo será un vino bueno acompañado de un chuletón que le harán los niños. Alex hará la tarta, tengo mis dudas, pero le compre todo lo que necesitaba.

Mi madre me manda un Whatsapps, para pasar por levadura a la panadería y huevos y canela al super. Me molesta, pes ya no quería ir al super hasta la próxima semana.

Me pongo vaqueros y manga corta, hace calor. Tomás se despierta, lo felicito con dos besos. Que frío es el momento, conecto en como ha cambiado todo. Como es posible…pero si, es posible… Se termina el amor, aunque este el cariño y la complicidad de conocernos, ya no hay nada, pero lo hay todo, hace 3 años ya, que tomamos esa decisión y aquí estamos, bajo el mismo techo, haciendo aquello en lo que no podemos fallar, que es criar a nuestros hijos, ellos no decidieron venir a este mundo, fuimos nosotros y es nuestra obligación. Ha costado llegar a una normalidad, pero no imposible. Respiro y pienso en que si podría hacerlo sola, pero me paran algunas cosas… Decidí darme un tiempo y ya está, apechugo y me apoyo en aquellos que tanto me quieren, cuando me vengo a bajo, que si, lo hago muchas veces. A veces y me enfado y me cago en mi y en todo, pero mi gran respaldo me ayuda a subir y ese gran potencial que me dieron mis padres y espero que nunca decaiga. Mis lágrimas se deslizan por mis mejillas, las borro y salgo a la calle.

Al salir tomo el poco aire que me permite esta mascarilla que parece me proteja y me ahoga al mismo tiempo.

Toco a mi madre y subo, enfadada le digo que se organice y haga solo la comida con lo que tiene en casa que no es poco y no improvise, haga la lista cuando le falten cosas y haremos la compra la próxima semana. Ella contesta diciéndome que ella bajará, mi cabreo sube de 0 a 100 en 2 segundos. Al final se la gana. Mis palabras son duras con ella, pero soy yo la que lo arriesgo todo saliendo a la calle día por ellas y solo pido algo de compresión y organización. Si quiere salir que lo haga, el virus se lleva a todos los que son mayores y por muy bien que ella se encuentre es MAYOR. Mama, ¿no sabes que aún me haces falta a mi lado? Se calla cuando ve que lloro y le doy al botón del ascensor.

Me pongo las gafas de sol antes de salir a la calle, la cola del Dialprix llega hasta la otra esquina y a nadie le importa lo que me pasa. Voy encabronada…muy encabronada…

Toco a mi hermana, cruzo los dedos para que su voz sea buena y no tenga que subir, se me nota que he llorado, además aun voy muy cabreada y ella no tiene la culpa. Dino sale como los cohetes, le sonrío cuando salta para que lo acaricie.

Hoy un muchacho que me cruzo con el todos los días al sacar al perro me pregunto si necesito hablar y desahogarme, me freno en seco, ¿tanto se me nota?, supongo que mi gesto es de extrañar. No abro la boca y el me dice que me ve siempre sonriendo y cantando y hoy voy con un gesto diferente. Le contesto que mi día empezó diferente. Cada uno pasea a su perro , separados por la linea de coches aparcados en el terreno y hablamos, comentamos que sentimos con una intensidad diferente las cosas debido a la situación que vivimos y es normal, me despido con un ‘nos vemos mañana’ al que el contesta, ‘sonríe, te queda mejor’ y lo hago mientras me voy, me giro antes de cruzar y le doy las gracias, el levanta la mano y mueve la cabeza y guiña su ojo. Flipo, pero si, saldrán cosas buenas de esto, tienen que salir.

Llamo a la Mari Angeles, la panadera antes de ir para ver si tiene levadura, ella me dice que si y hablamos por teléfono mientras voy, ella no está allí y nos ponemos un poco al día de como estamos. Cola para la panadería, puff….

Entro y pido lo que necesito, al pagar solo vale efectivo y llevo tarjeta, el marido de Mari Angeles le dice a la dependienta que lo apunte y que ya lo pagaré otro día. Otro acto positivo. Salgo sonriendo, ya van dos personas con humanidad.

Dejo la bolsa de tupers y la levadura a mi madre y le digo que luego iré a por los huevos, la cola esta aun por la otra esquina. Ella me dice que cuando pueda…

Subo y desayuno con Tomás. Hablamos de la edad que tenemos y reímos, pues ya hemos corrido juntos, supongo que nos pesan mas las cosas positivas que las negativas en este momento.

Hablo con Nieves niña, queremos hacer una vídeo llamada todos juntos para felicitar a Tomas desde Málaga y lo preparamos todo para la tarde.

Recojo las cosas y me pongo a limpiar otra vez, aprovecho que los niños duermen para poder desinfectar el resto de la casa.

Whatsapeo un poco con Juanje e intento leer casi todos los grupos, aunque no lo consigo.

A las 13 horas otra vez de aperitivo en el balcón, el día es propio y me vendrá bien intercambiar palabras con otras personas de fuera de casa… jajajajajaja

La vídeo conferencia con Málaga es divertida, entramos, salimos, un jaleo pero está guay poderlos ver a todos.

Luego me pongo hacer pan por entretenerme y porque ya no nos queda. Y preparamos sushi para cenar, que está buenísimo por cierto. Es Andrea quien me ayuda esta vez, le gusta mucho hacer estás mariconadas.

En la hora de los aplausos nos ponemos unas pelucas y cantamos cumpleaños feliz todos los vecinos a Tomás, pasamos un rato divertido, además la gente nos sigue, creo que todos tenemos ganas de estos ratitos fuera de la monotonía que tenemos ahora.

Llama mi hermana y estamos un rato con Lena, las dos tonteamos, flipa cuando me ve con la peluca y las gafas. Es tan cariñosa a veces, que me hace morir de amor. La veo tan yo, que me meo de la risa yo sola. Mi madre me dice que yo de pequeña era igual, recuerdo algunas cosas, me encantaba ir con chandal y zapatos de charol a coger peces al ‘sequionet’ y allá iba yo antes muerta que sencilla por la playa y los zapatos de charol y los vestidos que volasen cuando dada vueltas y vueltas hasta caer mareada.

Cenamos y peli, hay cosas que no cambiamos, estar confinados también cansa.

Hoy me quedo con poner una sonrisa, que me queda mejor….

Deja un comentario